El estado de ánimo es el estado emocional que experimentamos y que normalmente permanece durante un periodo largo de nuestra vida, éste se debe al conjunto de emociones a las que estamos expuestos durante una etapa determinada.

Nosotros los humanos compartimos emociones con nuestras mascotas, pero nos diferenciamos a la hora de expresarlas, por la forma en que nuestro cuerpo exterioriza dichas emociones, esto se debe a las evidentes diferencias morfológicas.

Cuando transmitimos alegría y confianza, nuestras mascotas experimentan seguridad y son capaces de captar mucha más información.

Existen emociones negativas, como la aversión que sentimos ante algo que nos provoca disgusto, asco, o rechazo. Esta emoción en los animales puede manifestarse y nosotros no seríamos capaces de percibirla.

El miedo es una emoción necesaria para la supervivencia pero puede convertirse en un problema cuando es una reacción exagerada ante algunas situaciones.

La ira aparece cuando las cosas no salen como esperamos, generando frustración. También puede resultar de utilidad si funciona como factor de motivación y consigue impulsarnos a resolver alguna situación difícil.

La tristeza aparece cuando experimentamos una pérdida importante o una decepción, pero puede motivarnos para pedir ayuda externa frente a un problema o situación que no somos capaces de manejar por nosotros mismos.

La sorpresa es un sentimiento de sobresalto o asombro ante un estimulo que aparece inesperadamente. Se puede experimentar como algo positivo, que ayude a orientarnos ante una situación nueva, o puede ser negativo y provocar un pico de estrés agudo e intenso del que cueste recuperarse.

Cuando los animales tienen buena relación con sus dueños, se ven afectados por las emociones de estos. Hay mascotas tan sensibles a los estados de ánimo de los miembros de su núcleo social, que pueden llegar a entrar en un estado depresivo si dicha situación emocional es muy duradera. También hay animales que expresan nerviosismo cuando no nos encontramos bien.

Pueden ocurrir problemas sociales con otros animales, como consecuencia de convivir con miembros del núcleo familiar que estén pasando por situaciones difíciles. Estas conductas a la vez degradan más el estado emocional de dichas personas, lo cual en la mayoría de las ocasiones requiere de ayuda profesional.

Si sientes que tienes problemas emocionales en este momento, lo mejor que puedes hacer es invertir en ti.